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… ha llegado el momento de dar vida a nuestros sueños…
y todos los niños, jóvenes, profesores, padres y hermanas de la comunidad educativa de la casa de Rota, han podido ver hecho realidad la inauguración del monumento a Santa María Mazzarello en la rotonda que ya llevaba su nombre desde hace poco más de un año.

El pasado 24 de mayo, tuvo lugar la colocación de la preciosa estatua que coronaba este lugar con motivo de la clausura del 125º y que la familia Salesiana de Rota quería dedicar a todas las Hijas de Mª Auxiliadora que han dejado una parte de su vida en la preciosa villa gaditana.

Asistieron al acto de inauguración, además de toda la comunidad educativa de la casa, miembros de la corporación municipal, presididos por su alcaldesa, Doña Eva Corrales, personalidades, salesianos y representantes de todos los sectores de la sociedad roteña.
Se inició la mañana con la Eucaristía en el pabellón polideportivo del colegio con la asistencia de la inspectora Sor Mª Nieves Reboso y algunas hermanas del consejo inspectorial, que acompañaron a Sor Carmen Ballesteros, hermana de la comunidad, que ese día también celebraba sus bodas de oro como salesiana.

A continuación, ya en el lugar donde se colocaría el monumento, todos los presentes pudimos escuchar las palabras de la directora de la casa Sor Mª Cristina Fumero, las del Coordinador local de los Salesianos Cooperadores, Juan Javier Bernal, que agradeció la labor de las Hijas de Mª Auxiliadora, y las palabras de Sor Mª Nieves Reboso, inspectora provincial, que agradeció a todos los roteños este reconocimiento, en especial a los miembros de la Familia Salesiana. Por último tomó la palabra la alcaldesa, que agradeció la labor de las salesianas durante todos estos años en la Villa de Rota.

El colofón lo pusieron todos los alumnos y alumnas del colegio que llenaron de colorido la calle cuando bailaron al son de la canción dedicada a Maín: “Te llevamos en el corazón”.

Fue la “guinda” de un pastel que todos hemos cocinado con amor y paciencia, como quería Madre Mazzarello. Por eso hemos querido que ella “quede para siempre” en Rota. Gracias a ella hemos podido “dar vida a nuestro sueño: que Maín pueda mirar para siempre a los niños y jóvenes de nuestro pueblo”
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