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En Marbella, tras la solemne novena que se ha venido celebrando en la parroquia de la Encarnación, se celebró el Día de María Auxiliadora, con una Misa mañanera con la asistencia de todos los alumnos del Colegio María Auxiliadora I, que luego disfrutarán de una gran fiesta.
La solemne procesión con la imagen de María Auxiliadora salió al atardecer, tras la misa que tuvo lugar en La Encarnación, oficiada por el párroco arcipreste de Marbella-San Pedro, Manilva y Estepona, Don José López Solórzano.

Finalizada la eucaristía, la alcaldesa de Marbella, acompañada del Tte. de Alcalde Manuel Cardeña, del concejal de Fiestas Diego López y del Casco Histórico, Baldomero León y otros miembros de la Corporación y Autoridades hizo una ofrenda floral a María Auxiliadora, antes de que la banda de música de La Pollinica interpretara con gran solemnidad el himno “Reina y Señora”, coreado por cientos de gargantas salesianas.

En la procesión participaron los niños de ambos colegios con sus profesores, antiguos y antiguas alumnas con su bandera, el precioso estandarte bordado de la Asociación de María Auxiliadora con la directiva y miembros de la Asociación luciendo la típica mantilla española blanca, la comunidad de religiosas salesianas, los miembros de la APA, las representaciones de hermandades y cofradías de Marbella, junto a las autoridades. Abrió marcha la banda de La Pollinica que interpreta de maravilla el himno de María Auxiliadora.

Este año, el paso de María Auxiliadora ha tenido que agrandarse alargando los varales ya que existe una gran demanda de jóvenes de Cuarto que quieren llevar a hombros a su Virgen.

La fiesta de María Auxiliador tiene un gran arraigo en Marbella, donde son miles y miles los marbelleros y marbelleras que han pasado por los colegios de María Auxiliadora. En estos momentos, hay nietos de los que un día estudiaron con las salesianas de Marbella y todavía queda en activo y al servicio de la Virgen, alguna religiosa que recuerda nombres muy conocidos de Marbella que estudiaron hace 50 años con las salesianas y aprendieron la devoción a la Virgen Auxiliadora de los cristianos.

Una gran cantidad de personas dieron vivas a la Virgen y presenciaron la procesión, entre ellos el que durante muchos años ha sido párroco de La Encarnación, Don Francisco Echamendi, que le esperó en su silla de ruedas frente a la placa que da nombre a la calle Echamendi.
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